RESIDENCIALAMARQUESA
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RESIDENCIA LA MARQUESA - EL PLA DE SANTA MARIA (Tarragona)
 

CAL CLAVERIA, SL, llamada RESIDENCIA LA MARQUESA, está formada por dos socios: Miguel Márquez López y Jesús Carmona Puente.
Con 20 años en el sector, RESIDENCIA LA MARQUESA. Residencia asistida, centro de día y comedor social, fue el tercer proyecto que pusieron en marcha juntos estos empresarios. El primero fue LLAR D'AVIS MAR I SOL, en Creixell, residencia asistida, centro de día y comedor social, con más de diez años de experiencia. El segundo fue RESIDENCIA BALLÚS, en Valls, residencia asistida, con casi 8 años en el sector y finalmente, el cuarto proyecto, RESIDENCIAL Fontscaldes, Centro residencial para personas con TMS, inaugurado en 2012.

El secreto radica en la política que han querido inculcar en sus proyectos: conseguir unos centros serios, familiares y efectivos, donde el trato humano y personal es la principal herramienta de trabajo.


EL ENTORNO
 
 

El lugar ocupado por el Pla de Santa Maria, formó parte originariamente del término de Castell de Cabra. Era poblado a mediados del siglo XII cuando ya existía la iglesia de Santa María, por lo que el pueblo fue llamado también, Santa María del Pla, aunque el 1178 recibía el nombre de Pla de Cabra. Este nombre en una u otra de las variantes acabó imponiéndose al oficial de Villalba. El rey Alfonso I dio a Berenguer de Vilafranca Locum Illum Santae Mariae para que fundara y repoblara el pueblo.

La construcción de la iglesia románica a finales del siglo XII demuestra que el pueblo conoció un importante crecimiento. En el siglo XIII tuvo varias encontronazos por problemas de agua con Valls. En 1254 el arzobispo Benet de Rocabertí marcó los límites del término. En 1264 Bertrán de Vilafranca cedía a la mitra el lugar y el término del Pla que pasó a ser un señorío compartido entre el arzobispo y el rey. El Pla donde en el siglo XIV ya se documentaban judíos y sarracenos, fue uno de los miembros más activos de la comuna, siendo la primera villa que protestó por el reparto ordenado por el arzobispo Rodrigo Tello para financiar las obras de fortificación de Tarragona. Durante la guerra civil catalana, El Pla se mantuvo al servicio de la Generalitat en desacuerdo de su señor el arzobispo Pedro de Urrea.

Durante la guerra de los Segadors es mostró en un primer momento fiel a los castellanos. En cambio, en 1642, el marqués de Hinojosa, jefe de una columna castellana, hizo sitiar la iglesia, degolló sus 40 defensores y permitió a sus tropas el saqueo y el incendio del templo y las casas del arrabal del pueblo.

A finales del siglo XVIII, se construyó la iglesia parroquial de Santa María, magnífico ejemplo de estilo barroco con fachada decorada y un gran campanario de planta cuadrada y torreón octogonal con balaustres. Desde 1808 su somatén participó activamente en las campañas contra los franceses. A mediados del siglo XIX disponía de prisión y escuela. Tenía una fábrica de aguardiente y producía esencialmente cereales, vino, aceite y avellanas.